El tablero de Ceuta: Convergencias estratégicas entre Washington, Tel Aviv y la extrema derecha europea
Publié le 4 Août 2026
Así, entre las fronteras blindadas del Estrecho y los ecos de una diplomacia fracturada, queda la certeza de que cada crisis local es ya un espejo de las tensiones globales del siglo XXI.
Al principio, era solo una línea trazada en el mapa de un enclave disputado, pero ya llevaba en su germen las ondas sísmicas que sacudirían las diplomacias del Mediterráneo y los equilibrios políticos de toda Europa.
La crisis migratoria y geopolítica surgida en el enclave español de Ceuta pone de relieve una compleja superposición entre tensiones diplomáticas mediterráneas, estrategias de alianzas regionales (Estados Unidos, Israel, Marruecos) y la explotación política llevada a cabo por las derechas radicales y la extrema derecha europea.
Este paroxismo de tensiones se articula en torno a varios ejes de conexiones geopoliticas e ideológicas principales:
La afluencia masiva de migrantes y los dramas humanos ocurridos a las puertas de Ceuta superaron rápidamente el marco de un simple desafío migratorio para convertirse en una onda expansiva geopolítica. Esta situación se produce en un clima de fuertes fricciones bilaterales entre España y Marruecos, avivado por:
- El calentamiento diplomático entre España y Argelia (en particular, la visita de Pedro Sánchez a Argel).
- Las medidas del ejecutivo español relativas al reconocimiento de los derechos de los saharauis.
- La postura de España en el seno de la Unión Europea sobre las cuestiones migratorias y su marcada postura crítica en la escena internacional.
Desde los Acuerdos de Abraham, la configuración geopolítica del norte de África y Oriente Medio ha mutado profundamente:
- El eje marroquí-estadounidense e israelí: Marruecos ha reforzado sus vínculos estratégicos, de seguridad y militares con Israel, y se beneficia de un mayor apoyo diplomático por parte de Estados Unidos en relación con la cuestión del Sáhara Occidental.
- El aislamiento de la línea diplomática española: Debido a su reconocimiento del Estado de Palestina, sus restricciones a la cooperación militar en relación con el conflicto de Gaza y sus reiterados desacuerdos con la administración estadounidense, el gobierno de Pedro Sánchez es percibido por las diplomacias de EE. UU. e Israel como un electrón libre —o incluso un «opositor»— dentro de Europa.
- La instrumentalización política: Responsables políticos israelíes (como el embajador Danny Danon o el ministro Itamar Ben-Gvir) no dudaron en utilizar la crisis de Ceuta para burlarse abiertamente de Madrid, señalando las contradicciones de una España crítica con Israel al tiempo que gestiona «enclaves coloniales en África», alineándose de hecho con las narrativas destinadas a debilitar la posición española.
La crisis fue inmediatamente captada por el ecosistema de la extrema derecha a escala europea (como el partido Vox en España, figuras políticas en Italia o grupúsculos radicales) para servir a un doble objetivo ideológico:
En resumen, la crisis de Ceuta actúa como un revelador de las mutaciones geopolíticas globales: la gestión de las fronteras ya no aparece únicamente como un reto de política interior, sino como una variable de ajuste en las relaciones de fuerza diplomáticas entre el arco atlántico-mediterráneo, las alianzas israelo-estadounidenses y las ambiciones de una extrema derecha transnacional en busca de desestabilización de los gobiernos progresistas europeos.
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