La canalla y el espíritu: de Weimar a las redes sociales
Publié le 10 Septembre 2026
Por Mario Scolas para Last Night in Orient — 10 de septiembre de 2026
«El sujeto ideal del régimen totalitario no es el nazi convencido ni el comunista convencido, sino el individuo para quien la distinción entre lo facticio y lo ficticio, entre lo verdadero y lo falso, ya no existe». — Hannah Arendt
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El ascenso del nacionalsocialismo plantea una pregunta vertiginosa: ¿cómo pudo un régimen fundado en la subcultura apoderarse de una de las naciones más educadas de Europa? La incompetencia del primer círculo no fue un accidente, sino la condición de una dictadura cimentada sobre el resentimiento. Lejos de extinguirse en 1945, estos métodos de odio ideológico perduran hoy en las estructuras autoritarias y en las plataformas digitales.
La insignificancia y las fallas morales del círculo íntimo de Hitler (Göring, Himmler, Ribbentrop) constituían el cemento del régimen, ilustrando la terrífica banalidad burocrática de un poder emancipado de toda elevación moral.
- El monopolio carismático: Como profeta político, Hitler exigía discípulos dóciles antes que rivales brillantes.
- El Estado cumulativo: Una selva administrativa de competencias superpuestas neutralizaba cualquier conato de rebelión.
- El perfil de los márgenes: Procedentes de la pequeña burguesía venida a menos, estos hombres compartían un idéntico resentimiento, garantizando su incompetencia una sumisión absoluta.
Frente a las crisis de Weimar, la extrema derecha histórica construyó su hegemonía sobre un anticomunismo de combate, amalgamando al adversario político y al chivo expiatorio. Más allá de la mera mística ideológica, este mecanismo reposa en un auténtico clientelismo político: al distribuir simbólicamente rentas identitarias y halagar los miedos de las fracciones depauperadas, estos movimientos transforman las frustraciones populares en un fondo de comercio electoral permanente.
- La perennidad de las retóricas: Las corrientes que instrumentalizan el anticomunismo comparten siempre los mismos vicios: amalgamas burdas, rechazo de los matices y miedo constante.
- La revalorización narcisista: Al ofrecer al subproletariado un estatus aristocrático ficticio mediante la mera pertenencia ideológica, el populismo autoritario permite al «mediocre» ejercer una revancha social desde abajo.
En la continuidad directa de esta revalorización del «pequeño burgués», el desprecio del régimen por la intelectualidad obedecía a un odio estructural. El intelectual encarnaba por excelencia todo lo que el totalitarismo pretendía erradicar.
- El rechazo de la duda: El espíritu crítico y el examen contradictorio obstaculizan la verdad única.
- El triunfo del instinto: Hitler oponía a los universitarios tildados de decadentes unas pseudociencias maleables.
- El naufragio humanista: La inmensa mayoría de las instituciones del saber se pliega voluntariamente al nazismo a partir de 1933.
Los demonios de entreguerras se han adaptado a las fallas de nuestras democracias y de la Quinta República, hallando en las lógicas de destrucción social del neoliberalismo un terreno particularmente fértil. Al atomizar los colectivos, precarizar las existencias y mercantilizar todas las esferas de la vida, el capitalismo neoliberal ha amplificado considerablemente el sentimiento de abandono y la desorientación de las poblaciones.
- La crisis institucional y el caldo de cultivo neoliberal: La destrucción metódica de los servicios públicos y de los cuerpos intermedios nutre una desconfianza generalizada, transformando la crítica legítima de las instituciones en un rechazo global de la experiencia.
- La aceleración algorítmica y la prensa basura: Para captar la atención en este vacío social, una «prensa basura» cómplice, combinada con plataformas digitales como Facebook, actúa como acelerador de estupidez agresiva. Calibrados para maximizar la cólera y mantener clientelas virtuales impermeables a lo real, estos relevos banalizan la propaganda de extrema derecha.
- La neolengua digital: A semejanza del concepto de Orwell en 1984, el debate público contemporáneo se halla colonizado por una neolengua simplificada, hecha de eslóganes huecos, clichés estandarizados e invectivas premasticadas, cuya finalidad absoluta es empobrecer el pensamiento para hacer imposible cualquier contestación racional.
Trátese del totalitarismo histórico o del vértigo informacional contemporáneo, la estupidez agresiva nunca es un daño colateral: constituye el carburante exclusivo del sistema. Sumergido por la complejidad del mundo y agotado por las fracturas de un capitalismo neoliberal atomizador, el individuo moderno cede con demasiada frecuencia a la tentación de una regresión infantil. Abrumado por el peso del pensamiento crítico, termina aguardando a la autoridad simplificadora que lo dispense de su libertad.
Al embriagarse de su propio resentimiento y de sus ilusiones clientelares, las multitudes no solo ignoran el peligro: lo plébiscitan. Cuando los demagogos suprimen los matices para dejar vía libre únicamente a las pasiones tristes, la trampa se cierra con la venia del consentimiento popular. Al abdicar de su exigencia intelectual, los ciudadanos firman por sí mismos, en un último alivio mórbido, el acta de defunción de su propia libertad.
I. Totalitarisme, banalité du mal et psychologie des masses
- ARENDT, Hannah. Los orígenes del totalitarismo: III. El totalitarismo. Traducido por Guillermo Solana. Madrid: Alianza Editorial, 2006. ISBN 978-84-206-4790-6.
- ARENDT, Hannah. Eichmann en Jerusalén: Un informe sobre la banalidad del mal. Traducido por Carlos Ribalta. Barcelona: Debolsillo, 2006. ISBN 978-84-830-6648-4.
- LE BON, Gustave. Psicología de las multitudes. Madrid: Morata, 2009. ISBN 978-84-711-2559-0.
- REICH, Wilhelm. Psicología de masas del fascismo. Traducido por José María Borrás. Barcelona: RBA Libros, 2005. ISBN 978-84-473-4061-3.
- ADORNO, Theodor W., FRENKEL-BRUNSWIK, Else, LEVINSON, Daniel J. y SANFORD, R. Nevitt. The Authoritarian Personality. New York: Harper & Brothers, 1950.
II. Ressentiment, médiocrité et haine de l’esprit
- NIETZSCHE, Friedrich. La genealogía de la moral: Un escrito polémico. Traducido por Andrés Sánchez Pascual. Madrid: Alianza Editorial, 2011. ISBN 978-84-206-5219-0.
- SCHELER, Max. El resentimiento en la moral. Traducido por José Gaos. Madrid: Caparrós Editores, 1998. ISBN 978-84-879-4318-7.
- BENDA, Julien. La traición de los clérigos. Traducido por Beatriz de Moura. Barcelona: Tusquets Editores, 1987. ISBN 978-84-722-3069-9.
- CIORAN, Emil. Historia y utopía. Traducido por Esther Benítez. Barcelona: Tusquets Editores, 1989. ISBN 978-84-722-3130-6.
III. Néolibéralisme, atomisation sociale et novlangue
- ORWELL, George. 1984. Traducido por Juan Manuel Ibeas. Barcelona: Debolsillo, 2008. ISBN 978-84-834-6655-1.
- DARDOT, Pierre y LAVAL, Christian. La nueva razón del mundo: Ensayo sobre la sociedad neoliberal. Traducido por Alfonso Díez. Barcelona: Gedisa, 2013. ISBN 978-84-978-4712-4.
- HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz. Traducido por Ramón Hernández. Barcelona: Debolsillo, 2010. ISBN 978-84-979-3796-2.
- DEBORD, Guy. La sociedad del espectáculo. Traducido por José Luis Pardo. Valencia: Pre-Textos, 2002. ISBN 978-84-819-1463-4.
- CASANOVA, Pascale. La lengua errante: La traducción literaria o el arte de la disidencia. Traducido por Aurelio Major. Barcelona: Anagrama, 2017. ISBN 978-84-339-6409-0.
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