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Publié le 4 Octobre 2026

El poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos

​Por Mario Scolas, Last Night in Orient, 4 de octubre de 2026

 

​« El poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos. »

— Andrés Manuel López Obrador

​La máxima, acuñada por el expresidente mexicano, posee una crudeza saludable. Remite a una verdad antropológica implacable: el ejercicio de la autoridad nunca es neutral. Lejos de ser un mero instrumento de gestión, el poder actúa como un reactivo químico que no modela a los hombres, sino que los desnuda. Es un espejo deformante que disuelve los matices en unos y otorga una prótesis ontológica a los otros.

​Para el espíritu sutil y crítico, el mando se revela de entrada como una amenaza insidiosa. El pensamiento libre exige la duda, la contradicción y el roce constante con la realidad. Sin embargo, el aparato institucional está diseñado para producir exactamente lo contrario. Tan pronto como alcanza la cumbre, el individuo inteligente se ve atrapado por el halago cortesano y aislado quirúrgicamente de cualquier réplica sincera. Premiado por la urgencia y obligado a sentenciar, sacrifica la complejidad en el altar de la comunicación, relegando la duda a la categoría de debilidad imperdonable. Embriagado por su impacto directo en el curso de los acontecimientos, termina por confundir sus propios conceptos con la realidad misma. Es la caída en la hibris: prisionero de su propia omnisciencia, el intelectual se embrutece a medida que gobierna.

​Por el contrario, el espíritu mediocre halla en la autoridad una redención inesperada. Allí donde la alta conciencia se marchita, la vacuidad se alimenta de los oropeles del cargo. El traje de chaqueta y corbata y el decoro no son meras prendas, sino auténticas prótesis de credibilidad. Ofrecen una presencia social inmediata a quienes carecen de discurso, permitiendo que el vacío intelectual se camufle tras una fachada convencional. Hipnotizado por estos códigos de respetabilidad, el público confiere entonces un grosor ficticio a una mente que carece de él por completo. Enfundándose un hábito que le viene muy grande, el necio se toma el papel en serio, se infla con una arrogancia usurpada y confunde el peso del puesto con el genio personal. La incompetencia se muta así en pura petulancia burocrática.

​A fin de cuentas, el poder no engrandece a nadie; funciona como un revelador fotográfico. Arranca a las mentes brillantes su lucidez para encerrarlas en una torre de marfil, al tiempo que viste a los indigentes con una prestancia prestada que transforma la nada en suficiencia. Bajo el barniz rígido de los trajes oscuros, el ejercicio del poder emite un veredicto único e inapelable: muestra por fin lo que los hombres siempre han sido, una vez despojados de sus últimos disfraces.

​Tal vez sea precisamente por esta razón por la que tantas voces repiten hoy en día que ya no creen en la democracia. Pero que nadie se equivoque: este desencanto de fachada no es una rendición, sino exactamente lo contrario. Si protestan contra el sistema es porque esperan de la democracia infinitamente más de lo que estas marionetas encorsetadas pueden ofrecerles. El cinismo político rara vez es otra cosa que un idealismo sediento de justicia.

​Referencias bibliográficas
  • ​ARANGUREN, José Luis L. Ética y política. Madrid : Guadarrama, 1968. 352 p.
  • ​CANETTI, Elias. Masa y poder. Traducido por Juan Del Solar. Barcelona : Muchnik Editores, 1983. 496 p. ISBN 978-8476690184.
  • ​FOUCAULT, Michel. Vigilar y castigar : Nacimiento de la prisión. Traducido por Aurelio Garzón del Camino. Buenos Aires : Siglo XXI Editores, 2002. 314 p. ISBN 978-9876290999.
  • ​GÓMEZ DÁVILA, Nicolás. Escolios a un texto implícito. Bogotá : Instituto Colombiano de Cultura, 1977. 430 p.
  • ​GOSSELIN, Gabriel. De l'autorité : Essai de sociologie politique. París : Presses Universitaires de France, 2001. 240 p. ISBN 978-2130514896.
  • ​LA BOÉTIE, Étienne de. Discurso de la servidumbre voluntaria. Traducido por Rafael Sánchez Ferlosio. Madrid : Tusquets Editores, 2008. 128 p. ISBN 978-8483103913.
  • ​ORTEGA Y GASSET, José. La rebelión de las masas. Madrid : Revista de Occidente, 1930. 312 p.
  • ​PAZ, Octavio. El ogro filantrópico : Historia y política 1971-1976. Barcelona : Seix Barral, 1979. 334 p.
  • ​SÁBATO, Ernesto. Hombres y engranajes. Buenos Aires : Emecé Editores, 1951. 140 p.
  • ​WEBER, Max. El político y el científico. Traducido por Francisco Rubio Llorente. Madrid : Alianza Editorial, 2014. 240 p. ISBN 978-8420688329.

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Publié dans #Antropología, #Politique, #Philosophie, #2006

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Publié le 3 Octobre 2026

​Más allá de las barricadas: por qué la fachosfera da la espalda a las movilizaciones estudiantiles

​Mientras los campus universitarios y las facultades de ciencias sociales bullen históricamente al ritmo de asambleas, pancartas y protestas —unas movilizaciones estudiantiles que considero vitales y necesarias para la renovación democrática—, los grupos, las páginas y los muros de la ultraderecha digital en Facebook observan el espectáculo con un desdén calculadamente frío. Hoy, ante las grandes revueltas de la juventud, la llamada fachosfera ya no corre a ocupar las calles: las desprecia, las caricaturiza o, simplemente, las ignora.

​Este distanciamiento no responde a un simple cálculo táctico de coyuntura. Es la consecuencia directa de una contradicción mucho más honda: el rechazo visceral y secular que la extrema derecha mantiene hacia el mundo académico, los intelectuales y el pensamiento crítico. Si desgranamos este fenómeno a través de la sociología, la psicología social y la antropología, descubriremos por qué las barricadas universitarias se han convertido en terreno prohibido para la derecha radical contemporánea.

​1. El campus como la trinchera del «enemigo intelectual»

​Para la extrema derecha, la universidad no es un simple centro de estudios, sino el templo moderno donde se produce la hegemonía cultural progresista. La sociología y la antropología que allí se imparten —alicatadas sobre la deconstrucción, el análisis de las estructuras de poder y el relativismo cultural— erosionan frontalmente los dogmas identitarios de la «comunidad orgánica» que defiende el nacionalismo radical.

​Al percibir al estudiante universitario como el producto natural de ese ecosistema ideológico, la fachosfera lo relega de forma automática al bando del adversario. Para ella, el alumno de campus encarna al futuro burócrata, al tecnócrata cosmopolitizado o al peón de las élites liberales. Como ya señalaron los sociólogos Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron (1970) en sus estudios sobre la reproducción cultural, el saber crítico del campus se convierte en un peligro directo para los dogmas establecidos, ya que desenmascara los mecanismos simbólicos de dominación. En la misma línea, analistas de los totalitarismos como Hannah Arendt (1951) advirtieron cómo los movimientos radicales construyen su cohesión antagónica despreciando el juicio académico e institucional. Pretender aliarse con el estudiantado en una protesta social equivaldría, por tanto, a legitimar los mismos espacios teóricos que la derecha radical aspira a demoler.

​2. El refugio en el maniqueísmo de redes frente a la complejidad

​No es casualidad: la psicología social lleva décadas advirtiendo que los movimientos extremistas presentan una profunda aversión a la ambigüedad y una exigencia inquebrantable de certezas absolutas. En línea con los trabajos clásicos sobre la personalidad autoritaria impulsados por Theodor W. Adorno y sus colaboradores (1950), las ideologías radicales huyen sistemáticamente de la matización intelectual. Las movilizaciones estudiantiles contemporáneas —entrelazadas con crisis climáticas, tensiones geopolíticas globales o reivindicaciones interseccionales— exigen marcos analíticos complejos.

​Frente a esa complejidad, la fachosfera huye del debate presencial en las calles. Prefiere atrincherarse en el debate virtual de plataformas como Facebook, donde la realidad se reduce a hilos de comentarios polarizados, memes y caricaturas rápidas. Como examinan los estudios contemporáneos sobre la polarización digital y el sesgo de confirmación (tales como los aportes de Cass Sunstein (2017) sobre las cámaras de eco), este entorno aísla al militante de cualquier disonancia cognitiva. Este es el triunfo del antiintelectualismo populista: se ridiculiza el saber formal y el esfuerzo académico para apelar directamente a las vísceras, a la rabia y a las certezas simplonas de una base digitalizada.

​3. La coartada populista: el «privilegiado urbano» frente al «pueblo profundo»

​Antropológicamente, los populismos radicales necesitan construir mitos fundacionales basados en la figura del agravio. Como indicó el célebre antropólogo Claude Lévi-Strauss (1952) al estudiar los mecanismos de exclusión y la construcción social de la alteridad, los grupos identitarios tienden a trazar fronteras estrictas entre el «nosotros» puro y el «otro» supuestamente contaminante. Al desvincularse de las revueltas universitarias, la extrema derecha alimenta una coartada perfecta: la de contraponer las élites alienadas con el «auténtico pueblo» (un mecanismo conceptual ampliamente teorizado por Ernesto Laclau (2005) en su estudio sobre la razón populista).

​Desde esta óptica, se urde un relato interesado donde los estudiantes de hoy son presentados como jóvenes burgueses, desconectados de la dureza del mundo real y ajenos a las preocupaciones de la clase trabajadora. Esto les permite trazar una frontera moral muy nítida: de un lado sitúan al estudiante urbano y cosmopolita, visto como un privilegiado decadente; del otro, erigen a su propia comunidad virtual como la única y legítima depositaria de los valores de una juventud supuestamente olvidada en los márgenes rurales o periurbano-populares.

​Conclusión

​Al final, el boicot invisible que la fachosfera impone a las movilizaciones estudiantiles responde a una estrategia deliberada en el ecosistema digital. En los foros y debates de Facebook, el enemigo no se combate discutiendo en un anfiteatro universitario ni compartiendo espacio físico en las barricadas; se le desactiva desde la comodidad de una pantalla, convirtiéndolo en objeto de burla. Para la extrema derecha en red, las barricadas ya no interesan porque el verdadero campo de batalla —el de la demolición de la razón crítica— se libra por completo en el terreno virtual.

​Referencias bibliográficas (Norma ISO 690)
  • ​ADORNO, Theodor W. et al. The Authoritarian Personality. New York: Harper & Brothers, 1950.
  • ​ARENDT, Hannah. The Origins of Totalitarianism. New York: Harcourt, Brace & Co., 1951.
  • ​BOURDIEU, Pierre y PASSERON, Jean-Claude. La Reproduction: éléments pour une théorie du système d'enseignement. Paris: Éditions de Minuit, 1970.
  • ​LACLAU, Ernesto. On Populist Reason. London: Verso, 2005.
  • ​LÉVI-STRAUSS, Claude. Race et histoire. Paris: UNESCO, 1952.
  • ​SUNSTEIN, Cass R. #Republic: Divided Democracy in the Age of Social Media. Princeton: Princeton University Press, 2017.

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Rédigé par Last Night in Orient - LNO ©

Publié dans #Fachosphére, #Sociologie, #Anthropologie, #Politique, #Facebook

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Publié le 20 Septembre 2026

Berlin bascule à gauche ! Die Linke triomphe aux élections régionales
Berlin bascule à gauche ! Die Linke triomphe aux élections régionales
​Une victoire historique et enthousiasmante !

​C’est un véritable vent d'espoir qui souffle sur la capitale allemande ! À l'issue des élections régionales, les premières estimations placent Die Linke en tête du scrutin avec un magnifique score compris entre 24,5 % et 26 % des voix. La gauche radicale devance nettement la CDU du chancelier Friedrich Merz (autour de 20 %), infligeant un camouflet magistral à la droite qui dirigeait la mairie. C'est une immense et réjouissante bouffée d'oxygène de voir la voix du progrès l'emporter ainsi !

​Le choix clair de la justice sociale et du logement pour tous

​Cette superbe percée démontre que les Berlinois ont plébiscité un programme ancré dans la solidarité, l'audace et la réponse aux urgences du quotidien :

  • ​La lutte sans concession contre la crise du logement : Face à l'explosion des loyers et aux ravages de la spéculation, les électeurs ont dit un « stop » retentissant aux logiques de marché.
  • ​Le pouvoir d'achat et le progrès social : C'est un choix fort pour une politique qui protège les travailleuses et les travailleurs, loin des recettes libérales et des politiques d'austérité.
​Un signal éclatant envoyé à Berlin... et bien au-delà !

​Au-delà de la joie immense de voir la gauche triompher dans cette métropole vibrante, ce résultat est un avertissement cinglant pour le gouvernement fédéral et le chancelier Friedrich Merz. Il prouve que lorsque la gauche propose de vraies solutions de rupture et de justice sociale, elle mobilise massivement et redonne espoir à la population.

​C'est une magnifique victoire et une formidable source d'inspiration pour toutes les luttes à venir !

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Rédigé par Last Night in Orient - LNO ©

Publié dans #Berlin, #Allemagne, #Politique, #2006

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