Publié le 8 Mars 2026
Cuando se desprecia el idioma castellano, también se desprecia a millones de hermanas y hermanos de América Latina que lo hablamos cada día. No será nuestra lengua originaria, pero es parte de la identidad de nuestros pueblos.
Ofender nuestra lengua es ofender a toda América Latina. Es el mismo desprecio colonial de quienes todavía creen que pueden tratarnos como su “patio trasero”.
Es la misma arrogancia imperial de quienes, ante la pérdida de hegemonía mundial, intentan replegarse dominando a nuestros pueblos.
Algunos presidentes callan por sumisión o por complejo de inferioridad, pero los pueblos de América Latina, nunca nos someteremos. Nuestra dignidad y nuestra soberanía no se negocian frente al Imperio.
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