Publié le 12 Octobre 2026

Nada que celebrar: epistemologías decoloniales y soberanía memorial en América Latina

​Por Mario Scolas, para la redacción de Last Night in Orient

​Resumen: Con motivo del 12 de octubre, Mario Scolas analiza los fundamentos teóricos, filosóficos y políticos de la consigna «Nada que celebrar». Desde el «encubrimiento del Otro» teorizado por Enrique Dussel hasta la defensa del cuerpo-territorio, un recorrido por el corazón de la descolonización de la memoria y las luchas por la soberanía en América Latina.

​1. 1492 y la «colonialidad del poder»

​Cada 12 de octubre, la reactivación de los debates historiográficos alrededor de la conmemoración de la llegada europea al Caribe en 1492 pone de relieve la fractura memorial que atraviesa América Latina. Mientras que los discursos oficiales del siglo XX promovieron durante décadas la consolidación de relatos teleológicos cimentados en el concepto de mestizaje o en el eufemismo institucional del «encuentro de dos mundos», los movimientos indígenas contemporáneos y la corriente de la filosofía decolonial cuestionan de manera radical la legitimidad de tales paradigmas. Para estos actores, el 12 de octubre de 1492 no constituye el acto fundador de una síntesis cultural, sino el punto de inflexión que marca la instauración de lo que Aníbal Quijano conceptualizó como «colonialidad del poder»: un sistema estructurado sobre la jerarquización racial, la desposesión territorial y el sometimiento de las cosmogonies originarias.

​2. El «encubrimiento del Otro» y el Ego conquiro en Enrique Dussel

​El armazón teórico de esta impugnación encuentra una de sus formulaciones más rigurosas en la obra del filósofo Enrique Dussel. En su libro fundamental 1492: El encubrimiento del Otro, Dussel articula una deconstrucción radical de la idea de «descubrimiento». Según el pensador de la liberación, hablar de «descubrimiento» responde a una ilusión eurocéntrica que presupone que el continente y sus habitantes no existían ontológicamente sino a partir del momento en que la mirada europea los registró. Dussel demuestra que 1492 no inaugura un «des-cubrimiento», sino un encubrimiento: la negación del Otro en su alteridad y su reducción a una mera proyección periférica de Europa. Para Dussel, antes del Yo pienso (Ego cogito) cartesiano de la racionalidad moderna, la Modernidad se erigió sobre el Yo conquisto (Ego conquiro) de la violencia colonial, convirtiendo el acto de conquista en la matriz sacrificadora del mundo moderno.

​3. Nada que celebrar, mucho que luchar: la memoria como campo de batalla

​Es precisamente en esta filiación crítica donde emerge y se impone con alcance continental la consigna «Nada que celebrar». Lejos de reducirse a una postura puramente reactiva o emotiva, esta fórmula condensa un proyecto político y epistemológico estructurado que rechaza la ideología del mestizaje asimilador tal como fue concebida por las élites criollas. Al articular el lema «Nada que celebrar» con su imperativo militante —«Mucho que luchar»—, los movimientos subalternos reafirman que la memoria no es un monumento estático expuesto a la contemplación, sino un campo de batalla ideológico y un catalizador de emancipación política para el presente.

​4. Colonialismo interno, territorialidad y cuerpo-territorio

​Esta crítica mordial cobra plena vigencia a partir del análisis del «colonialismo interno», concepto teorizado por Pablo González Casanova para definir la perpetuación, en el interior de las repúblicas independientes, de las estructuras de dominación raciales y territoriales heredadas de la Conquista. Desde esta perspectiva, la descolonización exige la desarticulación de las asimetrías socioespaciales que persisten en las sociedades latinoamericanas.

​En todo el continente —como atestigua la derriba de estatuas de conquistadores en Bogotá, Ciudad de México o Santiago—, la negativa a celebrar el 12 de octubre permanece sustancialmente ligada a la defensa de la territorialidad. El territorio no se concibe como un mero depósito de recursos extraíbles ni como una mercancía, sino como una matriz ontológica, cultural y política inseparable de la soberanía de los pueblos. Este marco analítico se ha enriquecido, además, con las aportaciones del feminismo comunitario y decolonial (impulsado por pensadoras como Silvia Rivera Cusicanqui o Lorena Cabnal), que vinculan la defensa de la tierra a la recuperación del «cuerpo-territorio» frente a la convergencia del patriarcado y el colonialismo.

​5. Transmodernidad y horizontes del Buen Vivir

​Esta contestación desemboca en la propuesta de nuevos horizontes societales. En oposición al modelo antropocéntrico y mercantil heredado de la modernidad europea, la afirmación del «Nada que celebrar» impulsa la promoción de epistemologías alternativas fundamentadas en filosofías originarias como el Suma Qamaña o el Buen Vivir (Vivir Bien). En la perspectiva dusseliana de una transición hacia la «Transmodernidad», ya no se busca la legitimación del Norte global, sino el restablecimiento de un diálogo intercultural genuino en el que las culturas históricamente subalternizadas se reafirmen como sujetos soberanos.

​En suma, la consolidación continental del «Nada que celebrar» da cuenta de una transformación profunda en las condiciones de producción de la historia en América Latina. Al rechazar los marcos interpretativos impuestos por el eurocentrismo y reproducidos por las élites nacionales, los pueblos originarios, los movimientos feministas y los pensadores críticos no se constriñen a la lamentación del pasado. Se afirman, por el contrario, como los arquitectos de una modernidad alternativa, demostrando que la descolonización de la memoria y el reconocimiento del Otro constituyen la condición de posibilidad indispensable para la justicia espacial, la plurinacionalidad y la soberanía recuperada del continente.

​Referencias bibliográficas (Norma ISO 690)
  • ​DUSSEL, Enrique, 1992. 1492: El encubrimiento del Otro: Hacia el origen del "mito de la Modernidad". Madrid: Ediciones Nueva Utopía. ISBN 84-87264-08-3.
  • ​GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo, 1965. El colonialismo interno. El Trimestre Económico. Octubre-diciembre de 1965, vol. 32, n.º 128, pp. 894-918. ISSN 0041-3011.
  • ​QUIJANO, Aníbal, 2000. Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En: LANDER, Edgardo (ed.). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales: Perspectivas latinoamericanas. Buenos Aires: CLACSO, pp. 201-246. ISBN 950-9231-51-7.
  • ​RIVERA CUSICANQUI, Silvia, 2010. Ch'ixinakax utxiwa: Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Buenos Aires: Tinta Limón. ISBN 978-987-25178-5-4.

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Publié le 12 Octobre 2026

​Nada que celebrar : Épistémologies décoloniales, pensée dussélienne et souveraineté mémorielle en Amérique latine

​Par Mario Scolas, pour la rédaction de Last Night in Orient

​Résumé : À l'occasion du 12 octobre, Mario Scolas analyse les fondements théoriques, philosophiques et politiques du mot d'ordre « Nada que celebrar ». De l'« occultation de l'Autre » théorisée par Enrique Dussel à la défense du corps-territoire, plongée au cœur de la décolonisation de la mémoire et des luttes pour la souveraineté en Amérique latine.

​1. 1492 et la « colonialité du pouvoir »

​Chaque 12 octobre, la réactivation des débats historiographiques autour de la commémoration de l'arrivée européenne aux Caraïbes en 1492 met en lumière la fracture mémorielle qui traverse l'Amérique latine. Alors que les discours étatiques du XXᵉ siècle ont longtemps œuvré à la consolidation de récits téléologiques fondés sur le concept de mestizaje (métissage) ou sur l'euphémisme institutionnel de la « rencontre de deux mondes », les mouvements autochtones contemporains et le courant de la philosophie décoloniale contestent frontalement la légitimité de ces paradigmes. Pour ces acteurs, le 12 octobre 1492 ne constitue pas l'acte fondateur d'une synthèse culturelle, mais bien le point d'inflexion marquant l'instauration de ce qu'Aníbal Quijano a qualifié de « colonialité du pouvoir » — un système caractérisé par la hiérarchisation raciale, la dépossession spatiale et l'assujettissement des cosmogonies originaires.

​2. L'« occultation de l'Autre » et le Ego conquiro chez Enrique Dussel

​L'armature théorique de cette contestation trouve l'une de ses formulations les plus rigoureuses dans l'œuvre du philosophe Enrique Dussel. Dans son ouvrage fondateur 1492 : L'Occultation de l'Autre, Dussel opère une déconstruction radicale du concept de « découverte ». Selon le penseur de la libération, parler de « découverte » relève d'une illusion eurocentrique qui présuppose que le continent et ses habitants n'existaient ontologiquement qu'à partir du moment où le regard européen s'est posé sur eux. Dussel démontre que 1492 inaugure non pas un dé-couvrement, mais une occultation (encubrimiento) : la négation de l'Autre dans son altérité et sa réduction à une simple projection périphérique de l'Europe. Pour Dussel, avant le Je pense (Ego cogito) cartésien de la rationalité moderne, la Modernité s'est fondée sur le Je conquiers (Ego conquiro) de la violence coloniale, érigeant ainsi l'acte de conquête en matrice sacrificielle du monde moderne.

​3. Nada que celebrar, mucho que luchar : la mémoire comme champ de bataille

​C'est précisément dans cette filiation critique qu'émerge et s'impose à l'échelle continentale le mot d'ordre « Nada que celebrar » (« Rien à célébrer »). Loin de se réduire à une posture affective ou réactive, cette formule condense un projet politique et épistémologique structuré qui rejette l'idéologie du métissage assimilateur telle qu'elle a été promue par les élites créoles (criollas). En réarticulant le slogan « Nada que celebrar » à son impératif militant — « Mucho que luchar » —, les mouvements subalternes réaffirment que la mémoire n'est pas un monument proposé à la contemplation, mais un champ de bataille idéologique et un levier d'émancipation politique pour le présent.

​4. Colonialisme interne, territorialité et corps-territoire

​Cette critique mémorielle tire sa pertinence de l'analyse du « colonialisme interne », concept théorisé par Pablo González Casanova pour désigner la perpétuation, au sein des républiques indépendantes, des structures de domination raciales et territoriales héritées de la Conquête. Dans cette perspective, la décolonisation exige la déstructuration des asymétries socio-spatiales qui persistent au sein des sociétés latino-américaines.

​Partout sur le continent — comme en témoigne la chute spectaculaire des statues de conquistadors à Bogota, Mexico ou Santiago —, le refus de célébrer le 12 octobre demeure consubstantiellement lié à la défense de la territorialidad. Le territoire n'y est pas appréhendé comme une simple réserve de ressources extractibles ou une marchandise, mais comme une matrice ontologique, culturelle et politique indissociable de la souveraineté des peuples. Cette grille d'analyse s'est d'ailleurs enrichie des apports du féminisme communautaire et décolonial (notamment porté par des penseuses comme Silvia Rivera Cusicanqui ou Lorena Cabnal), qui lient la défense de la terre à la réappropriation du « corps-territoire » (cuerpo-territorio) face à l'imbrication du patriarcat et du colonialisme.

​5. Transmodernité et horizons du Buen Vivir

​Cette remise en question débouche sur la proposition de nouveaux horizons sociétaux. En opposition au modèle anthropocentrique et marchand hérité de la modernité européenne, l'affirmation du « Nada que celebrar » s'accompagne de la promotion d'épistémologies alternatives fondées sur des philosophies autochtones telles que le Suma Qamaña ou Buen Vivir (Vivir Bien). Dans la perspective dussélienne d'une transition vers la « Transmodernité », il ne s'agit plus de chercher la validation du Nord global, mais de rétablir un véritable dialogue interculturel où les cultures autrefois subalternisées s'affirment en sujets historiques souverains.

​En somme, l'essor continental du « Nada que celebrar » atteste d'une profonde transformation des conditions de production de l'histoire en Amérique latine. En refusant les cadres interprétatifs imposés par l'eurocentrisme et reconduits par les élites nationales, les peuples originaires, les mouvements féministes et les penseurs critiques ne s'enferment pas dans une déploration du passé. Ils s'affirment au contraire comme les architectes d'une modernité alternative, démontrant que la décolonisation de la mémoire et la reconnaissance de l'Autre constituent le préalable indispensable à la justice spatiale, à la plurinationalité et à la souveraineté retrouvée du continent.

​Repères bibliographiques (Norme ISO 690)
  • ​DUSSEL, Enrique, 1992. 1492 : El encubrimiento del Otro : Hacia el origen del "mito de la Modernidad". Madrid : Ediciones Nueva Utopía. ISBN 84-87264-08-3.
  • ​GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo, 1965. El colonialismo interno. El Trimestre Económico. Octobre-décembre 1965, vol. 32, n° 128, p. 894-918. ISSN 0041-3011.
  • ​QUIJANO, Aníbal, 2000. Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En : LANDER, Edgardo (éd.). La colonialidad del saber : eurocentrismo y ciencias sociales : Perspectivas latinoamericanas. Buenos Aires : CLACSO, p. 201-246. ISBN 950-9231-51-7.
  • ​RIVERA CUSICANQUI, Silvia, 2010. Ch'ixinakax utxiwa : Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Buenos Aires : Tinta Limón. ISBN 978-987-25178-5-4.

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Publié dans #Nada que celebrar, #Hispanité, #Amérique latine, #Enrique Dussel, #Colonialisme

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Publié le 12 Octobre 2026

Coup de semonce au boulevard Reyers : quand Noé Preszow alerte sur l’ultradroitisation de la Belgique

​Par Last Night in Orient

 

​L’intervention récente de Noé Preszow sur les ondes de la RTBF n’a pas laissé les auditeurs indifférents. En s’attaquant directement à la ligne politique tenue par Georges-Louis Bouchez avec une formule choc (« Georges-Louis Bouchez n’est peut-être pas l’extrême droite, mais c’est une ligne droite pour y aller »), le chanteur-auteur-compositeur bruxellois a ravivé une question fondamentale : quelle est la place de la parole artistique dans l’espace public et médiatique ?

​Quand la musique répond aux dérives politiques

​Cette prise de parole sans détour s'inscrit dans la parfaite continuité de l'œuvre de l'artiste. Qu'il s'agisse de ses morceaux poignants ou de titres engagés comme « Noir jaune rouge », Noé Preszow met des mots sur le malaise social et politique qui traverse la Belgique. À travers des textes denses et habités, il dresse le constat d'un glissement idéologique inquiétant et pose un diagnostic lucide sur l'ultradroitisation du paysage politique belge.

​En chantant ce qu'il observe et ressent, il transforme l'inquiétude citoyenne en poésie de résistance, offrant à son public un miroir à la fois critique et nécessaire sur notre époque.

​Au-delà de la polémique : la fonction d'alerte

​Si sa phrase en direct a immédiatement suscité de vives réactions — faisant chauffer, sans nul doute, le standard du boulevard Reyers —, réduire cette intervention à un simple clash serait un contresens.

​Dans une démocratie en constante tension, l’artiste ne se contente pas de divertir. Historiquement, il occupe une fonction de « veilleur ». Par le maniement de la métaphore et la force du verbe, un créateur comme Noé Preszow propose une grille de lecture singulière sur la porosité grandissante entre la droite décomplexée et l'extrême droite.

​La conscientisation face au conformisme

​Pourquoi la parole d’un artiste résonne-t-elle différemment de celle d’un politologue ou d’un journaliste ? Parce qu’elle s’affranchit de la langue de bois et du jargon technocratique. En qualifiant la trajectoire du président du MR de « ligne droite » vers des idées radicales, Preszow pose un acte clair de conscientisation : il alerte sur le risque de normalisation des discours identitaires et autoritaires.

​Cette démarche exige du courage. S'expressimer avec une telle franchise sur une antenne du service public s'accompagne inévitablement de reproches sur la neutralité des médias. Pourtant, porter un regard critique sur le pouvoir reste l'un des moteurs essentiels de la vitalité démocratique.

​Conclusion : un rôle indispensable dans la cité

​L’intervention de Noé Preszow nous rappelle que l’art et l’engagement sont indissociables. Que ce soit au micro d'un studio de radio ou au fil des mélodies de ses albums, son discours remplit une mission essentielle : bousculer les certitudes, susciter le débat et refuser l'indifférence face à l'ultradroitisation des esprits.

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Rédigé par Last Night in Orient - LNO ©

Publié dans #Noé Preszow, #Extrême droite, #Politique belge, #2006

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